Sintiendo en mí la brisa, distraigo mi recuerdo.

Tengo fío de ti, esta noche de marzo.

 

Un sol, rojo de verse, palidece de muerte

como alma que penetra su descanso lejano.

 

El mar, en derramado fin del último azul,

cede su tono verde mientras lloro tu ocaso.

 

Una red solitaria suspira por la orilla

y solo por la orilla recorro mi pasado.

 

Las estrellas se enconden por nieblas de levante,

una luz parpadea como rosa de llanto

 

y en la playa que duerme su silencio de abismo

tengo frío de ti, esta noche de marzo.