"Aquellas verdes algas" es un breve poemario nacido ante la visión de una nueva orilla, formada por miles de algas que se amontonaron, tras un fuerte temporal de levante con mar de fondo, en una playa del sudeste andaluz: La Antilla

La playa de La Antilla es una larga lengua de arena de 12 kilómetros de largo que finaliza en la orilla derecha del Río Piedra.

Bien pensado, la mayor parte de mi corta producción poética se ha desarrollado en las marismas de La Antilla, en el puerto de El Terrón y en la terraza de un viejo apartamento donde un ficus, mi querido ficus, "amenaza", año tras año, verano tras verano, con introducirse en ella.

Por su orilla, sigo hablando de La Antilla, he sentido y vivido la manifestación de lo sagrado.

 

SON BESOS DE QUIETUD

 

Son besos de quietud,

láminas alargadas de mares condensados.

Yacen por las arenas

como gotas de soledad.

Cambiaron sus entrañas de fresas sumergidas

por tapices plegados en ondas soleadas.

Lloran su fénix,

es un verde sendero de lágrimas cambiantes.

Nacen de lo profundo de mi tiempo,

                                                         me taladran

asesinándome.

Pasto de su llamadas, vomito convulsiones.

Decaigo sin lamento

¡Si pudiese soñar el sol de la ribera

de aquellas verdes algas!