Que no soy santo ni quiero serlo, tampoco brisa que impulsa a la calma; que no soy Dios ni quiero serlo, tampoco música de azules violines; que no soy justo ni quiero serlo, tampoco neutro elemento de una sociedad que presupuesta sus gestos; que no soy humilde ni quiero serlo, tampoco máscara que sitúa la sonrisa en el lugar oportuno.

Que no soy ni quiero ser.