MORALES LOMAS ES PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA, POETA, DRAMATURGO, ENSAYISTA, NOVELISTA, CRÍTICO LITERARIO Y PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE ESCRITORES Y CRÍTICOS LITERARIOS DE ANDALUCÍA.

Morales Lomas

Estructura y sentido de “Elegía andaluza

 

En 1994 apareció en la Imprenta Dardo (Antigua Imprenta Sur), cuna de la travesía de Litoral y el 27, un romance en siete partes titulado Elegía andaluza, recogido para la ocasión en Donde el viento silba nácar.

         El sentido de un texto, en términos de la estilística (Rifaterre) y de la semántica estructural (Greimas) y, en general, del análisis estructural (Kristeva, Batjín…) depende de la lectura horizontal o encadenada  (sintagmáticamente) y de la vertical o eje de correspondencias (paradigmática).

         Sintácticamente, Elegía andaluza es una serie de sesenta versos fragmentados en siete partes, siendo las seis primeras de ocho versos cada una y la séptima de doce. Desde esta estructura formal se observa una intención comunicativa determinante que se complementa con otros presupuestos estructurales, que analizaremos, con el objetivo de mostrar no sólo el rigor formal de este romance, sino una aspiración fonética, cadenciosa, que convierte a Elegía andaluza en una obra dotada de una gran musicalidad.

         Uno de estos instrumentos estructurales y rítmicos es el uso del paralelismo en los siete apartados del poema: “La de los cantes… La de los míseros… La que te vendes…” (primer apartado); “Quiero clavarte… Quiero que derrames… Quiero que muerdas…” (segundo apartado); ¿Dónde tu orgullo.. Dónde tu estirpe… Para qué…” (tercer apartado); “Despierta de este letargo… Despierta de la limosna… Despierta de la injusticia…” /cuarto apartado); “Que tus hombres… Que a tu hijo… Que tus mujeres… (quinto apartado), “Me duele la voz… Me duele que… Me duele tu libertad… (sexto apartado); “Perdona si te molesto… Perdona la desnudez… Perdona toda palabra…” (séptimo y último apartado). Existe pues una segmentación en tramos que corresponde a breves descansos en el poema, pero están de tal forma imbricados que el eje sintáctico y axiológico es único y determinante de esa proyección del discurso. Pero no quedan aquí los recursos sintácticos, pues es preciso observar también la anáfora como recurso estilístico en todos los poemas y, desde un punto de vista fonético, el uso de la asonante como corresponde, lógicamente, a cualquier romance. La unidad formal conseguida con recursos fonético-sintácticos se completa también en recursos semánticos en lo que es la coherencia textual: Andalucía está perfectamente identificada desde el segundo verso, unas veces con el sema “madre” y otras con el de “ramera”, como un juego también semántico que configura esa dicotomía o dualidad presente en toda la obra, ese vaivén, ese juego sístole/diástole estético.

         Pues bien, tanto desde un punto de vista intersígnico (contenido-expresión), el romance Elegía andaluza tiene una configuración matemática de una gran expresividad, muy deudor con el lenguaje oral y, de ahí, la atención con el que puede ser escuchado al recitarse. A la exaltación de esa realidad en la que se centra el autor coadyuvan distintos factores de índole funcional: el dialogismo intertextual (primera parte), la función expresiva (segunda), el recurrente tema del ubi sunt (tercera), la función conativa (cuarta), la función referencial (quinta), la función expresiva (sexta y séptima).

         En el ámbito axiológico se presenta la realidad andaluza desde el deseo y la trascendencia de su discurso sociopolítico. Hay cuatro palabras que definen semánticamente la primera parte: los lexemas “fiesta”, “pena”, “ramera” y “grandeza”. Frente a los dos primeros, que pueden resultar tópicos al uso, el tercero y el cuarto aportan otra visión. En esta primera parte hay una correspondencia de significaciones con un valor sinonímico y por parejas, “cantes” (primer verso), se corresponde con “fiesta” (segundo verso); “míseros jornales” (tercer verso) se corresponde con “pena” (cuarto verso); “te vendes por nada” (quinto verso), se corresponde con “ramera” (sexto verso)… De nuevo, como reiteramos, el juego de dobletes significativos que tienen en la sinonimia un instrumento estructural, formal y semántico.

         Ese paseo raudo, formado por breves flashes y símbolos arquetípicos de la primera parte tiene un cambio en la segunda, como consecuencia de la alteración del tono y el valor provocativo de las imágenes y los términos empleados. El sentido trágico surge entonces ante el espectáculo de una Andalucía plagada de tópicos al uso, olvidada en su necesario protagonismo político. De ahí el campo semántico del dolor con expresiones con alto valor simbólico y arquetípico como “clavarte un puñal” “derrames sangre”, “muerdas tu risa”… La interrogación retórica es no sólo la base sintáctica sino semántica de la tercera parte. Palabras como “orgullo”, “estirpe”, “garra”… forman el eje axiológico de estas preguntas.

         La función conativa es un recurrente instrumento de la política, utilizado en la cuarta parte, a través de una serie enumerativa en el que de nuevo el autor pretende transmitir una conciencia histórica de pueblo abandonado ante la injusticia.

         Pero, como hecho significativo, tanto semántica como estructuralmente surge el lexema y vocativo, “Madre”, identificado con Andalucía, que servirá de eje axiológico con el final del poema en donde aparecerá en los últimos versos y, para seguir en ese juego de duplicidades estructurales, junto al lexema “Padre”, ambos en mayúsculas y con un evidente valor simbólico-familiar. La quinta parte es de transición y reiteración: “hombres se te mueren”, “mujeres se tronchan”, “niños yunteros”, en clara alusión al romance de Miguel Hernández. El dolor se instala en el penúltimo apartado y el perdón en el último, en una especie de instrumento lírico eclesial: es la petición de perdón del poeta a esa Madre a la que ha podido herir o insultar, es un acto con claras connotaciones al pecado.

         Por último decir que la rima asonante en e-a tiene el valor semántico recurrente de las nanas que cantan las madres. Elegía andaluza es, pues, un discurso expresivo con un tono elevado y salmódico en el que los paradigmas fónicos, gramaticales y semánticos se proyectan en todo el discurso poético.