Tu voz. Era tu voz de silencios de noches.

Cuando duerme la vida, yo siento su latido.

Son voces alargadas del oscuro noviembre

del sudeste azulado. Traen gotas de frío.

 

Llegan en bamboleos de olas acompasadas.

Verbos de gotas entre gotas que se cobijan.

Descansan en la orilla disfrazadas de espuma

y calan suavemente las arenas rojizas.

 

Permanecen ociosas, como besos de otoño

que florecen por marzo. Despiertan con el sol.

Agrietado su manto, la brisa las acoge

y las lleva sin rumbo por senderos de amor.

 

Se asientan desplegando rizos de ecos de mar

entre flores silvestres. La marisma sonroja

un momento su luz. Por la noche tus sílabas

cantan ritos sagrados: son tus voces de diosa.

 

 

Sílaba XVII del poemario “Sílabas de marzo”