Antiguo Colegio Bergamín

Actual Colegio Bergamín

Al Colegio Público “Bergamín” se le concede hoy la Medalla de la Ciudad de Málaga. Para que no existan equívocos hay que aclarar que el apellido Bergamín corresponde a Francisco, diputado por Campillos (Málaga). Entre otros cargos fue Ministro de Instrucción Pública siendo Eduardo Dato presidente del Gobierno de España. Hijo suyo fue el famoso poeta José Bergamín.

        

         A él, a Francisco Bergamín, se debe la construcción del actual Ayuntamiento de Málaga y del antiguo Grupo Escolar “Bergamín”, un calco de la Casona del Parque, ubicado en la Acera del Campillo, lugar donde Málaga se adelgazaba, hoy Avenida de Barcelona. Dicho Centro Escolar fue Hospital de Sangre durante la guerra motivada por el desastre de Annual (Marruecos) y posee trágicas historias de la Guerra Civil Española.

 

         Tuve la suerte de ejercer de Director del Colegio “Bergamín” durante bastantes años y en ese tiempo dimos, los entonces integrantes del “Grupo”, la historia de sus paredes y personajes en el “70 Aniversario” de su creación, acto que presidió Pedro Aparicio, alcalde de Málaga en aquella época y que me honró con la entrega de la Medalla de Bronce de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia.

 

         Aquel grupo de profesores y profesoras fuimos pioneros en la política de integración de niños con minusvalía. Fue durante ese tiempo cuando el hoy famoso Pablo Pineda, hombre ya, obtuvo el título de Graduado Escolar que le permitió acceder a las Enseñanzas Media y Universitaria. Junto a chavales con el síndrome Down, se integraron en el Bergamín alumnos paralíticos cerebrales, convirtiéndose el Colegio en centro de referencia nacional e internacional en el mundo de la integración de niños y niñas con minusvalías.

 

         Hoy me alegro con la distinción que el Ayuntamiento de Málaga concede al primer Grupo Escolar construido en Andalucía y, al mismo tiempo, me entristezco de que la Casa Consistorial y el actual equipo directivo del Colegio Bergamín no hayan tenido la mínima cortesía de invitar, en nombre de todos los que fuimos agentes de aquella transformación docente, a los directores, dos solamente, Jerónimo Bermúdez y quien estas líneas escribe, a tan hermoso acto.

 

         Pero yo, al menos, estoy acostumbrado a este silencio abrumador que, tanto el Delegado Municipal de Cultura y Educación, Miguel Briones, y el Alcalde, Francisco de la Torre, mantienen sobre mi persona. Y si no, y para más datos, por esos anaqueles de Cultura, sigue estando el expediente, ya apolillado, que numerosas personas de la sociedad malagueña firmaron para que me fuese concedida la afiliación adoptiva de hijo de Málaga, personas como Manuel Alcántara, Mª Victoria Atencia, Damián Caneda, Celia Villalobos, Francisco Gutiérrez, Braulio Medel, Pedro Moreno Brenes, etc.

 

         Pero aunque ellos no quieran, soy Hijo de Málaga, de sus calles, de la Trinidad y el Bergamín, y, muy especialmente, de la decencia. Y es que si no lo digo yo, nadie lo dirá por mí. Y ya creo que me queda poco tiempo.

 

         Por favor, señor Alcalde y señor Briones, prendan fuego al vergonzante expediente, les quedaría agradecido.