¿De dónde viniste,

vértigo de criatura?

Sabes bien que te quiero

y dejas que me vaya.

No creas si te digo

que sí puedo vivir.

No creas mis palabras,

mira mis ojos,

y vente con el viento.

mira que muero solo.

 

Sin quererlo, emergiste

como rosa de luz

entre sombras de flores.

Escapaste ligera.

Ya no hay sombras ni rosas

ni flores en mi estancia.

 

………………………./

 

Del poemario “Inacabada ausencia”